4 dic. 2011

RESOLUCIONES COMPLETAS SEGUNDO CONGRESO DE LAS LENGUAS INDÍGENAS DE CHILE

Resoluciones Generales del II Congreso de las Lenguas Indígenas de Chile


RESOLUCIONES GENERALES DEL SEGUNDO CONGRESO DE LAS LENGUAS INDIGENAS DE CHILE.

El Segundo Congreso de las Lenguas Indígenas de Chile, Háblame en lengua indígena porque yo también soy indígena, es una iniciativa autónoma dirigida por los pueblos, quienes actuando bajo el principio y el derecho a la autodeterminación, y el deber que ello implica para el movimiento indígena, nos autoconvocamos, en delegaciones y representante de diferentes pueblos, entre ellos Selknam, Likan Antay, Quechua, Aymara, Rapa Nui, y mapuche (Chile-Puelmapu), en el que también participaron los estudiantes mapuche organizados en la FEMAE.

El evento fue realizado los días 18 y 19 de noviembre de 2011 y contó con el respaldo de la Universidad de Santiago de Chile, la UNESCO, UNICEF, entre otros, y con la participación de diversos sectores de la sociedad chilena, que expresaron su apoyo a los pueblos, tales como CONES, CONFECH, MOVIL. También estuvieron presente intelectuales y académicos de diferentes universidades e instituciones educativas, como JUNJI, profesores, educadores tradicionales, técnicos de la educación bilingüe, estudiantes, poetas y cantautores.

Los temas debatidos en el II Congreso fueron diversos, algunos forman parte de las reivindicaciones sociales vigentes en el país, en particular la demanda por “la educación pública de calidad, e intercultural para todos y bilingüe para los pueblos Indígenas”; otros son propios de las demandas políticas y lingüísticas específicas.

La implementación de las resoluciones del II Congreso de Lenguas Indígenas dependerá del compromiso de los pueblos en tanto actores y constructores de sus respectivos futuros. El documento contiene propuestas concretas a implementar, algunas por iniciativas y conducción propia de los pueblos indígenas y otras exigibles al Estado en tanto sujeto obligado de implementar políticas de libre determinación para los Pueblos Indígenas, derivadas de los compromisos internacionales; la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de ONU y el Convenio 169 Sobre Pueblos Indigenas y Tribales en Países Independientes de la OIT.

1. SOBRE EL DERECHO A LA LA LIBRE DETERMINACIÓN

A partir de la adopción de la Declaracion de ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indigenas, en la Asamblea General, en septiembre del año 2007, los Pueblos Indígenas somos titulares del derecho a la Libredeterminación y en su forma concreta a la autonomía o autogobierno, conforme a lo señalado en sus artìculo 3º y 4º .

El Estado de Chile, apoyó con su firma la adopción de la Declaración y al año siguiente ratificó el Convenio 169 de la OIT, ambos instrumentos internacionales contienen en sus articulados el derecho de los Pueblos Indígenas a la Autodeterminación. En consecuencia, manifestó su consentimiento, primero; en reconocer que los Pueblos Indígenas tienen derecho a la Libre determinación, como todos los pueblos del mundo, y segundo; al ratificar y darle vigencia en el orden interno al Convenio 169 de la OIT - instrumento jurídico vinculante para el Estado, que establece una serie de derechos colectivos - se obligó frente a los Pueblos Indígenas y bajo el Derecho Internacional que nuestros pueblos deben controlar sus propias instituciones políticas, sociales y culturales y a establecer sus propias prioridades de desarrollo.

2. LA REVITALIZACIÓN DE NUESTRAS LENGUAS Y LA INTERCULTURALIDAD

Los pueblos indígenas de Chile, hemos iniciado un proceso de revitalización de sus lenguas y culturas y que tiene por objeto el uso, preservación y proyección de las lenguas; de los saberes tradicionales, en la actual sociedad y cultura. Este proceso requiere ser implementado en múltiples ámbitos de la sociedad, y no sólo debe considerar a los pueblos involucrados, sino al Estado y la sociedad.

El desarrollo de las lenguas y culturas de los pueblos requiere del desarrollo interno de los sistemas lingüísticos, pero también de la superación de las prácticas asimétricas y discriminatorias presentes en la sociedad mayor, que han lesionado la diversidad de los pueblos, entre ellos el racismo, la discriminación, la exclusión social, y la imposición de patrones culturales ajenos, conductas propias de un régimen colonialista.

El modelo intercultural propugna un proceso de conocimiento, reconocimiento, valoración y aprecio de la diversidad cultural y lingüística que caracteriza el país. Este proceso, en lo educativo, implica un ejercicio epistemológico, ético político y lingüístico, que busca el contacto cultural como el encuentro con la diferencia básica existencial de la que somos parte, sin imposición, sino en un marco de respeto de los derechos humanos y la dignidad de las personas en su cultura y lenguas. Por cuanto, el congreso hace un llamado al gobierno, a asumir el enfoque intercultural en las políticas públicas como la educación, los medios de comunicación, los saludos, la administración de la justicia y en todas las instituciones públicas; así mismos, instamos a la sociedad chilena, a demandar esta condición, para la convivencia, cultivo y desarrollo de la diversidad, para que todos nos beneficiemos y no seguir aumentando el empobrecimiento cultural de nuestro país.

Los pueblos indígenas proyectamos un Tercer congreso como pueblos indígenas del koyasuyu, el wallmapu y rapa nui, reafirmando con ello que nuestras lenguas no reconocen las fronteras de las repúblicas sudamericanas puesto que somos pueblos preexistentes a los Estado-nación de principios del S. XIX.

RESOLUCIONES GENERALES.

1. Presentar la propuesta del Ley por los Derechos Lingüísticos al parlamento y avanzar en los aspectos, artículos, catálogos, posibles de ser implementados en las comunidades.

2. Apoyar el proceso de participación y representación política de los pueblos indígenas en diversos espacios en la sociedad chilena y la institucionalización de las demandas; entre ellos promover organismos autónomo de representación y autogobierno indígena, de carácter democrático y representativo de cada pueblo, para realizar el derecho humano de carácter colectivo de autodeterminación.

3. Elaborar una propuesta de Ley (un sistema singular) de protección de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas.

4. Demandar la creación de la Universidad Indígena Intercultural, como un espacio académico para la investigación, sistematización y difusión de las culturas y lenguas de los pueblos, y para el desarrollo de los pueblos en sus respectivos territorios. Así también apoyar las gestiones para avanzar en el diseño curricular, político y en la gestión de los recursos económicos.

5. Implementar programas de auto capacitación de las comunidades indígenas en diversas materias referidas a sus demandas políticas, culturales, económicas y lingüísticas; entre ellos, escuelas de verano para jóvenes, talleres de reencantamiento cultural lingüístico en lengua indígena con adultos mayores, quienes por prejuicios dejaron de hablar sus lenguas, para reactivar la comunicación con los jóvenes.

6. Demandar la educación intercultural para todos en la exigencia de recuperación de la educación pública levantada por varios actores especialmente por el movimiento estudiantil.

7. Trabajar en la formación de una Editorial Nacional de los Pueblos originarios, priorizando la producción intelectual de los propios indígenas, y en sus lenguas respectivas.

8. Resulta perentorio construir entre los pueblos una agenda política para, avanzar en la inclusión de la diversidad cultural en los medios de comunicación (iniciativas legislativas) y por otro lado, promover el ejercicio de la autodeterminación en las comunicaciones.

9. Apoyar la conformación y presentación de la Red de educadores tradicionales (RM) y otras redes que se constituyan por la defensa de los derechos educativos y lingüísticos de los pueblos indígenas.

10. Ganar espacios públicos para el uso de las lenguas indígenas, en el ámbito educativo, cultural y académico. En particular, se sugiere que todas las conferencias dada por hablantes nativos deben ser entregada al menos en un 50 % en la lengua indígena; con apoyo de intérpretes o de la tecnología para la traducción.